Quería escribir algo para ti desde hace mucho tiempo, así que sin tu permiso me tomo el atrevimiento. Lógicamente no es una carta personal, supongo que es fáclil de intuir ya que aparecerá en un espacio publico de opinión variada, es decir, este aburrido blog mio en el que juego a ser escritor. Para ser sincero siempre hay tanto en mi mente y ni hablar de lo que hay en mi corazón, pero tan poco espacio en mi boca para albergar espacio para todas las palabras… Hablo mucho es cierto, pero callar me gusta más. Hay algunas personas que saben escuchar en el silencio, hay otras que ven más allá de las palabras, y es válido, supongo, preguntarse en qué grupo estás… tal vez estés en ambos.
Como toda carta mía, no empecé de la manera más cordial. Así que corrijamos en el segundo párrafo el error del primero. En vez de hablar de mi y por que estoy escribiendo esto, lo primero que debería de aparecer es algo como esto:
Hola, ¿Cómo estas?
Seguido debería estra escrito: Mis mejores deseos en lo que estes emprendiendo.
¿Tengo o no razón? Olvidemos esta última pregunta porque esto no es un monólogo, ¿o si? (¡Es broma!)
Quisiera, y puesto que esta es mi carta tengo el derecho, hablar de ti. Tu rostro siempre me trae tantos recuerdos, no son recuerdos inmaculados, claro está, pues ya el olvido ha puesto capas de polvo en ellos, pero hay algunos que parecen tan reales aún con el pasar del tiempo. Como la vez que te conocí, ¿Lo recuerdas? Yo si recuerdo bien ese día, o las veces en las que he aprendido algo de ti o las veces es las que me has hecho reir tanto hasta sentir dolor abdominal. También recuerdo las peleas, los disgustos y los momentos incomodos, esas veces en las que hemos tenido oportunidad de decir lo que sentimos y una que otra vez en las que tuvimos la oportunidad y no lo hicimos por miedo a parecer sentimentales.
Esta carta es tambien para confesar mi estado de ánimo, y no pretendo alcanzar la expiación de culpas (bueno, al menos de algunas sí). Para ser breve asumo demencia. Ya lo sé, eso era obvio. Bueno, para hacerlo más breve aun: Estoy disfrutando de todo. Me conoces y ya es muy manifiesto que hago de cada momento un momento único. Al menos para mi, cada momento es importante, y cada momento debe ser vivido al máximo, sea bueno o malo. He tenido malos momentos recientemente, pero no me quejo, pues sé que algunos de esos momentos son inevitables, y menos me voy a quejar de los malos momentos que yo mismo me he buscado, que, a fuerza de ser sinceros doblan en cantidad a los inevitables.
Sonrío y pienso. Pienso y me entristezco. He caminado mis desiertos, no desesperado, sino consciente que la belleza de los desiertos consiste en recorrerlos sabiendo que en algun lugar hay un pozo de agua esperando. Sí, soy de los que piensa que hay un tesoro para cada hombre al final del camino, o del arcoiris. Y mientras no llegue, voy recogiendo lo que encuentro en el camino para que al llegar al final, ya lleve un “extra” de cosas que se sumarán al tesoro que encuentre al final. ¿Por qué solo esperar el tesoro al final si hay tanto tirado en el camino que tienes que cruzar? Tengo razón, ¿o no?
Juego, lee y aprendo. Veo Nat Geo y aprendo más. Colecciono libros, algunos son buenos, otros me son indiferentes, pero no hay libros malos… Bueno, si hay libros malos, esos de vampiros me dan en la madre: ¡Malísimos! Te aconsejo leer cualquier cosa. Haz preguntas. Cuestiona. Aunque no te interese aprender, cuestiona. Ya sabes mi consejo: Cuidate y cultivate. Formate en vez de esperar que te formen y modelen. Yo no me cuido, es cierto, pero al menos hacelo vos…
Colecciono personas, rostros y sonrisas. Me adueño de recuerdos. En otras palabras, siempre vas conmigo a donde quiera que vaya. Me gusta la gente. Me disgusta el gradualismo: las personas no se clasifican por su dinero o raza, las personas se conocen, se disfrutan y se aman. Por eso esta carta, por que has sido una gran persona, hemos compartido tanto. Por todo, gracias.
Que lástima, mi mamá me está mandando a la tienda, y debo obedecer. Antes de partir, tengo algo más que decir: No esperes el momento perfecto; toma el momento y hazlo perfecto. No vivas como un vegetal, salí en la madrugada a la una de la mañana y respira profundamente. Luego ora… Ora porque el tiempo que pases de rodillas ante Dios te ayudará a permanecer de pie ante una situación díficil, y de esas situaciones abundan. Finalizo entonces con este verso:
En mi desesperación oré y el SEÑOR me escuchó; me salvó de todas mis dificultades. Salmo 34:6
Y con esta frase célebre del gran pensador Patricio Estrella:
No dejes que tu corazón se aleje de ti al menos que tu cerebro tenga pies y lo siga.
JAJA, yo sé que no has visto ese episodio de Bob Esponja porque es inédito… El punto es: Sigue a tu corazón. Cuando el alquimista pregunta porque se debe hacer eso, el viejo le responde que el corazón que va en busca de sus sueños no sufrirá jamás.
Tuyo
Luis Mario